Era un día nuevo y Bill se levantó con una energía increíble.
Recordó que ayer había sido un mal día, pero esta mañana era diferente.
Había decidido que iba a usar el nuevo día para tomar el control de su vida y comenzar un camino exitoso.
Avanzó hacia una ventana y se miró en el reflejo de vidrio. "Soy la única persona que conozco, por lo tanto, tengo el control total", se dijo a sí mismo.
"Voy a hacer algo bueno de mí. Voy a dar todo lo que tengo para llegar a donde quiero ir".
Tomó un profundo aliento y continuó.
"No hay límites a lo que puedo lograr, siempre y cuando me esfuerce y no me rinda.
Mañana no pasa y puedo hacer cualquier cosa que me proponga." Sonrió a su reflejo, se dio una palmada en el hombro, y comenzó el día.